martes, 21 de abril de 2015

El Agua y la Roca


     ¿Quién es más suave el agua o la roca? ¿Quién es más duro? 
     La roca permanece dura, rígida, erguida y orgullosa. El agua es blanda, adaptable, suave, penetrable y penetrante. El agua entra en todos los huecos. Se adapta a todas las formas. Desciende a los lugares más bajos, con humildad y constancia. Es blanda y penetrable, puedo sumergirme en ella. Amplia y generosa. Da cobijo a millones de forma de vida. El océano es más bajo que los ríos, por eso los ríos fluyen hacia el mar.
     Sin embargo, ¿quién vence a quién? El agua desgastará la roca y la convertirá en canto rodado y en fina arena de playa.
    Ya lo dijo Lao Tsé en el Tao Te Ching:

"Nada hay en el mundo
tan blando y adaptable como el agua.
Sin embargo, en disolver lo duro y lo inflexible
nada puede superarla.
Lo blando vence a lo duro;
lo suave, a lo rígido.
Todos saben que esto es verdad,
mas pocos lo ponen en práctica.
Por ello la persona iluminada (el Maestro) permanece
sereno en medio de la pena.
El mal no puede penetrar su corazón.
Porque ha renunciado a ayudar,
es la mayor ayuda de la gente.
Las palabras verdaderas parecen paradojas".

     ‘El mal no puede penetrar su corazón' porque puede permanecer sereno en medio de las dificultades, porque acepta la realidad tal y como es, sin pelearse con la realidad. Cambiándola si puede cambiarse, pero sin pelea, sin rabia, sin rechazo. Mejorando lo mejorable, empezando por uno mismo. 
     'Porque ha renunciado a ayudar es la mayor ayuda de la gente'. Porque das lo que eres, das amor, entregas, pero no te apegas al resultado, ni obligas a nadie a que tenga que cambiar o ser feliz con tu ayuda. Así, al renunciar al apego a la ayuda, al apego a la idea de que tengo que conseguir un resultado con mi ayuda, es como mejor ayudamos. Cuando das y ayudas renunciando a las gracias que te puedan dar, renunciando a que lo puedan tener en cuenta en el futuro... 'renuncias a ayudar'... cuando renuncias a que tu ayuda pueda tener siquiera el resultado deseado, que sea aprovechada... 'renuncias a ayudar’. Renunciar a ayudar es renunciar al resultado de la ayuda, no apegarse, no desear, no ansiar un determinado resultado de nuestra acción de ayuda, y no rechazar tampoco que pueda no obtener el resultado ‘esperado’. Al hacerlo eres pura Presencia, das Espacio al otro ser humano, o ser vivo, para ser tal cual es, y en ese Espacio está la mayor ayuda. El Bhagavad Guita lo expresa así: ‘La verdadera persona del Yoga no es aquél que no actúa sino la persona que cumple con su deber sin preocuparse por los resultados’. 
    'Las palabras verdaderas parecen paradojas'. Las palabras pertenecen al mundo de la forma y no pueden reflejar nunca la verdadera esencia del mundo de la no-forma. Por eso son paradojas. Por eso parecen contradictorias. Son indicadores, son carteles, que apuntan a algo, pero no son ese algo. Tu nombre, por ejemplo, no es lo que tú eres, es un 'cartel', una 'etiqueta', no eres tú.
     En el mundo de la forma, a menudo la mejor forma de indicar la no-forma es por medio de la poesía y de las metáforas. 

     No conseguirás nada en la oposición y el enfrentamiento. Sé blando, sé humilde, sé amplio, sé generoso, sé penetrable, sé penetrante, sé suave. Sé Agua.

lunes, 20 de abril de 2015

Lo que Eres y lo que No Eres




     ¿Crees que sabes quién eres porque conoces tu nombre, tu profesión, los roles que representas en tu vida, tu carácter, lo que te gusta, lo que no te gusta? 

     Los roles en tu vida son papeles que representas en el teatro del mundo, van cambiando con las épocas del ciclo vital y con tus propios intereses y transformaciones: hombre, mujer, orientación sexual, profesión, estado civil, madre, padre, hijo, hija... Todo eso son papeles cambiantes, roles. Nada de eso eres tú. Pueden desaparecer todos esos roles y sigues siendo.
     Tu carácter también es algo que puede cambiar. El cerebro es plástico, podemos entrenar nuestra mente y cambiar nuestro estado de conciencia y con ello cambia nuestro 'carácter'.
Lo que nos gusta y no nos gusta también cambia. ¿Te gustan las mismas lecturas, las mismas comidas o bebidas, los mismos lugares de descanso que cuando eras niño o niña o que hace unos años?
     Tu nombre tampoco te representa. Es sólo una etiqueta. Un conjunto de sonidos que tus padres escogieron y al que estás condicionado o condicionada a responder.
     Todo eso son etiquetas, son como la ola en el océano. Hermosa pero pasajera. Eres mucho más grande, un Ser mucho más maravilloso que todos esos roles y etiquetas. No eres nada que pueda ser añadido al "Yo Soy".
     El viaje más difícil y, a la vez, el más extraordinario de tu vida es el que te llevará a conocerte. Si estás leyendo esto y lo comprendes, aunque sólo sea en parte, es que ya has comenzado ese viaje.

viernes, 10 de abril de 2015

El Taller "Aprendiendo la Felicidad" comienza el miércoles 15 de abril



Hola de nuevo, 

os comunico que el lugar donde celebraremos el Taller, Aprendiendo la Felicidad, será en el Centro Forum Negocios, 3ª planta, A32. Empezamos el miércoles 15 de 17:00 a 19:00 h. Empezamos con: Mente y Conciencia. No somos nuestra mente. 

Son 20 € cada clase. No hace falta apuntarse a nada, allí se formaliza todo. 


miércoles, 8 de abril de 2015

Evolución y Esfuerzo


     Por dondequiera que miremos en la naturaleza veremos el fruto de la evolución y del esfuerzo. Igual que el arbusto de la fotografía que sobrevive al borde de un acantilado, tallado por el viento, mostrando toda su belleza y Presencia. 
     No se queja del viento, ni de la lluvia, ni del sol quemante. Tampoco se queja de la mala suerte que tiene por estar al borde del abismo. Puede que un día el trozo del acantilado al que se agarra caiga definitivamente, y con él este hermoso arbusto. Y desaparecerá sin quejarse.
     Los seres humanos estamos sometidos, igual que todos los seres vivos del planeta, a la misma ley de evolución. También debemos enfrentar desafíos, y para algunas personas, su vida también estará al borde del abismo.
     La diferencia es que tenemos mente y nuestra mente se queja. 'Tengo miedo', 'necesito', 'deseo', 'debería', 'no debería', 'es injusto'...
     Cada vez que nos quejamos le echamos un pulso a la Realidad. Y la Realidad, lógicamente, nos gana, porque la Realidad siempre gana, la Realidad lo domina todo.
     Adáptate, cambia la situación, márchate si no puedes cambiarla, evoluciona... pero no te quejes. Tu vida se convertirá, con todas sus dificultades, en una maravillosa y perfecta obra de arte.

martes, 24 de marzo de 2015

Novedades Taller "Aprendiendo la Felicidad"


     Os pongo al día de las novedades del Taller Presencial “Aprendiendo la Felicidad” que tendrá lugar en Granada. 
     Estoy viendo los precios de un par de salas, para combinar lo bonito y agradable con lo posible. En breve os comunicaré cuál será el lugar. Son salas, las dos, grandes, con acceso fácil para las personas que venís en coche o desde fuera de Granada. 
     Será dos miércoles cada mes. Las fechas de aquí al verano son: 15 y 29 de abril, 6 y 13 de mayo, 10 y 24 de junio. Las horas serían de 17:00 a 19:00 horas. De momento son seis clases que continuarían en octubre. En septiembre no habrá clases pues yo estaré fuera, en un Retiro.   
     La dinámica será clase, luego preguntas, luego meditación práctica. Os pondré tareas y ejercicios prácticos para hacer en casa. Estas tareas no llevan tiempo. Es conciencia. La clase sí lleva tiempo, dos horas. Si le queréis sumar meditación diaria, mejor, eso sí llevaría tiempo, pero la clave estará en la Conciencia.
     Cada clase de dos horas tendrá un coste de 20 €.
     Temas que trataremos:
     - No soy mi mente. Mente y Conciencia. No es necesario creer todo lo que nuestra mente nos diga.
     - Qué es la Felicidad. Dolor y Sufrimiento opuestos al Placer y no a la Felicidad.
     - Ego y Lastre Emocional (Cuerpo-Dolor). Regulación emocional.
     - Vivir el Ahora. Tiempo y Ego.
     - El papel del Sufrimiento (pérdidas, fracasos, separaciones, enfermedad…). El Crecimiento Post-Traumático.
     - La Muerte: el Gran Desafío y el Gran Despertador de la Conciencia…
     - Las relaciones de pareja. ¿Necesito que alguien me dé la Felicidad? Creencias destructivas de la Felicidad y de la Pareja. 
     - Regulación Emocional de las emociones más difíciles: la rabia.
     - Y muchas cosas más.
     No te preocupes si te pierdes una clase. Quedarán grabadas.
     No es necesario tener experiencia previa en meditación, ni tampoco será necesario sentarse con las piernas cruzadas en el suelo. Tengas la edad que tengas, y sea cual sea tu condición física, puedes hacerlo. 
     Todas las personas interesadas contactar conmigo (yolandacalvo@me.com). El que contrate un lugar u otro también depende del número aproximado de asistentes. 
     Estoy viendo la posibilidad de grabar las clases presenciales para aquellas personas que quieran hacer el Taller a distancia. Esto requerirá un poco más de habilidad técnica por mi parte. Os avisaré también cuando las clases estén disponibles online.


lunes, 23 de marzo de 2015

La Grieta


¿Has visto ese rayo de luz que se filtra entre las grietas?
¿Ves el polvo bailar en la luz como diminutos diamantes que flotan despreocupados en el aire?
¿Te has asomado a la grieta? ¿Has visto el fragmento de un paisaje más grande, más inmenso, más hermoso de lo que nunca habías visto?
¿Has podido seguir caminando como si no hubieras visto nada? ¿Como si nada hubiera pasado?
Durante un tiempo intenté olvidarme de la grieta y de la belleza que vi a través de ella. 
Sin embargo, hace tiempo que ya no puedo. 
He decidido dejar que se haga más grande. Que pase cada vez más luz.
Al comienzo pensé que entraba de fuera. 
Ahora veo que sale de dentro. 
Es más, ahora veo que la luz de dentro y la de fuera es la misma luz. 
No tengo que hacer nada para que la grieta se haga más grande. No tengo que moverme. 
Sólo tengo que sentarme y mirar la luz.

viernes, 6 de marzo de 2015

Grupo en Granada: Aprendiendo la Felicidad

     En las próximas semanas voy a abrir un grupo de clase-trabajo-meditación con el título "Aprendiendo la Felicidad". Será en miércoles alternos en la ciudad de Granada (España). 
La Felicidad es una habilidad que se puede aprender
Vivimos como si la felicidad dependiera de factores externos a nosotros: la suerte genética del carácter que nos haya ‘tocado’ o los acontecimientos de nuestra vida que nos permitan ser más o menos felices. 
Sin embargo, no es así. La Felicidad es algo que está dentro de nosotros, es algo que podemos cultivar y que podemos aprender. Podemos aprender a tener una vida plena y feliz independientemente de las circunstancias de nuestra vida. 
Encuentros los Miércoles 
Cada dos miércoles tendremos dos horas de clase, en la primera hora y media habrá una clase en la que se abordarán diferentes temas y se responderán preguntas. Se acabará siempre con una meditación, con una práctica que nos ayude a conectar con nuestro Ser Interior. 
No importa la edad que tengas, no importa si nunca has hecho meditación, no importa si no puedes sentarte en el suelo. Estas clases están dirigidas para personas de todas las edades y condiciones físicas.  
Por Yolanda Calvo Gómez
Yolanda Calvo es Psicóloga que utiliza en su consulta la Meditación y la Conciencia Plena en el Ahora. Tiene un blog en el que trata estos temas: hhttp://linkcerebromente.blogspot.com.es y un Canal de YouTube con Meditaciones Mindfulness: https://www.youtube.com/user/LinkCerebroMente
Algunos temas que se irán cubriendo
Yo no soy mi Mente. Conciencia y Mente.
Ego y Lastre Emocional (Cuerpo-Dolor). Regulación de Emociones
Vivir el Ahora. Tiempo y Ego.
El papel del Sufrimiento (pérdidas, fracasos, separaciones, enfermedad…) Crecimiento Post-Traumático
La Muerte: el Gran Desafío y el Gran Despertador de la Conciencia… 
Y mucho más. 
Fecha: miércoles alternos, aunque habrá períodos sin clase por vacaciones. 
Dónde:
Horario: de 17:00 a 19:00 h. 

Traer ropa cómoda y que no apriete. Si quieres hacer la práctica de meditación en el suelo, trae tu propio zafu o cojín. Sin embargo, no es un requisito pues las prácticas estarán diseñadas para poderlas realizar en una silla.

Aquellas personas que estén interesadas y quieran más información, contactar conmigo en el email: yolandacalvo@me.com, mientras tanto os adjunto un cartel explicativo. Cuando estén completos los datos pasaré el definitivo. 

Desahogo Emocional: ¿Me está ahogando algo?


     Recientemente me han hecho en el blog, varias personas y en varias entradas diferentes, la misma pregunta. “Si observo las emociones, sin rechazarlas, pero sin alimentarlas, ¿qué pasa con el desahogo?” Es una muy buena pregunta que merece otra entrada para explicar qué es el desahogo y para qué sirve. 
     Para empezar la palabra ‘desahogo’ tiene varios significados. El primero de ellos (voy a dejar de lado un tercer significado que se refiere a la comodidad económica, como en la frase ‘vivir con desahogo’), al que nos referimos la mayoría de las veces, es el de (según el DRAE) ‘alivio de una pena o aflicción’. Desde ese punto de vista una emoción nos está ahogando —lo que algunas veces puede ser bastante cierto, puesto que las emociones se sienten en el cuerpo y algunas presionan el pecho y acortan la respiración— y la disminución o desaparición de ese malestar emocional supone un desahogo. Teniendo en cuenta ese significado al observar las emociones, sin identificarnos con ellas, siendo la Conciencia que observa, sin rechazar, sin perseguir ni alimentar, veremos que las emociones se pasarán, en la mayoría de los casos, con bastante rapidez, dejándonos respirar libremente, otra vez. La naturaleza de las emociones y de los pensamientos es pasajera, volátil. Van y vienen. No nos sentimos un día igual que otro, no tenemos las mismas emociones ni pensamientos a los 6 años que a los 20, que a los 50 que a los 80… A menudo duran más porque nos aferramos a ellas, porque las alimentamos, las perseguimos. Pero si no lo hacemos van y vienen durante un tiempo y se terminan marchando, dejándonos con ‘desahogo’. (Consulta la entrada ‘Observa tu Mente’: http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2015/02/observa-tu-mente.html).
     La palabra desahogo tiene, además, otro significado y es el de (otra vez según el DRAE) ‘manifestación violenta de un estado de ánimo’. A menudo me he encontrado en la consulta con personas que tienen problemas para regular sus emociones, por ejemplo, la rabia, y que creen que deben expresarla libremente, para desahogarse, porque si la reprimen sería malo para ellas. Desde luego no tienen en cuenta que cuando desahogas la rabia de esa forma también es ‘malo’ para los demás. Parece que actúan de una forma muy egoísta, ‘los demás, que se apañen’, no dándose cuenta de que así comienzan muchos conflictos, así comienzan muchas guerras. Pero, en realidad, no es egoísmo es inconsciencia. Por un lado creen firmemente que el desahogo de la rabia es importante y, por otro, no saben cómo regular esa emoción que es tan rápida. ¿Qué hacer entonces? ¿Si no suelto mi rabia la reprimo? No. La observas. Tú no eres la rabia, eres mucho más grande que tu rabia, eres la Conciencia que tiene la capacidad de observar la rabia. No gritas, no golpeas, no pegas, no insultas, no humillas… Te callas y observas tu rabia hasta que ésta ha cedido. Y cuando tu ánimo esté sereno y tranquilo tomas las decisiones que tengas que tomar, que a veces hay que tomarlas. No es fácil de hacer, y eso sería tema de otra entrada. La rabia es una emoción muy rápida y quizá la más difícil de regular. Pero haciéndolo de esta forma no se reprime porque desaparece.
     Quizá dentro de este último significado, si eliminamos la palabra ‘violenta’ y dejamos ‘manifestación de un estado de ánimo’ es como muchas veces entendemos la palabra desahogo, especialmente las mujeres. Tenemos alguna cadena emoción-pensamiento que se repite y se repite en nuestra cabeza y a la que alimentamos constantemente y buscamos hablarlo con alguien, con nuestra pareja, un familiar o una amiga para ‘desahogarnos’. Esta estrategia puede funcionar y no funcionar. Según. 
     Funciona si tu interlocutor es una persona que escucha, que no reacciona emocionalmente, que no te bloquea o te corta dándote ‘soluciones’ que quizá ya conocías tú, diciéndote lo que tienes que hacer o, peor aún, rechazando lo que sientes y diciéndote ‘a ti lo que te pasa es tal cosa’ o ‘no deberías sentirte así’. Si tu interlocutor genera el espacio de escucha y respeto, al expresar lo que sientes notarás que eres escuchada, notarás que —por decirlo así— existes en el espacio de la otra persona, notarás conexión. Y esa conexión cura, sana. A menudo tu interlocutor no tendrá que decir nada, sólo escuchar, plena, abiertamente, eso será suficiente. Y al hacerlo así, al poder expresar tus emociones y pensamientos puede ocurrir que conectes, al verbalizar lo que te ocurre, tu hemisferio derecho —más emocional y negativo— y el izquierdo —más lógico y positivo—, y tú misma adquieras una distancia, una capacidad de observación y es esa observación, junto con la conexión, lo que te permite sentirte mejor y más aliviada. 
     El desahogo no será tal, no funcionará, si tu interlocutor se cierra, si rechaza tus emociones, las califica de no adecuadas, no correctas, o equivocadas, si te dice que no sabes lo que te pasa, que en realidad es otra cosa, o si se enfada contigo y reacciona emocionalmente. Entonces tu emoción subirá más y te sentirás aún peor, porque te sentirás, ahora además, aislada e incomprendida. 
     El desahogo tampoco funcionará si no logras, al hablar, esa distancia contigo misma, esa capacidad de observación, si lo expresas hiper-cargada de emocionalidad, si representas la emoción, si te dejas, otra vez llevar por tu mente. Si, además, repites esa misma escena, con varias personas, varias veces, será aún peor. Entonces lo que ocurre es que los trazos neuronales de la emoción se hacen cada vez más fuertes, no disminuyen, no hay desahogo, hay cada vez más ahogo. Como una canción que cada vez que cantas te la aprendes mejor, una emoción cada vez que se repite se hace más fuerte.
     Y, por supuesto, el desahogo tampoco funcionará si lo que buscas es que la otra persona te diga que tienes razón, que estás en lo cierto. Si es eso lo que buscas, significa que te has identificado con la emoción, con tus pensamientos, con tu mente, con tu ego. Al ego le encanta tener razón. Entonces otra persona te la da y te sientes a gusto, comprendida, afirmada en tu lógica y en tu verdad. De momento funciona, porque te ves fortalecida, pero tu emoción también. A la larga cada vez va siendo más fuerte, cada vez te sientes peor. 
     Finalmente hay, además, un aspecto cultural del desahogo. En una cultura como la española, latina, o mediterránea, el hablar con los demás de nuestras emociones y también expresarlas en muchas situaciones es algo normal y se ve como deseable, porque estamos condicionados a verlo así. En otras culturas más nórdicas o en la japonesa, por ejemplo, se vería como una falta de regulación emocional y una falta de respeto por la otra persona, porque invadimos su espacio con nuestras emociones. Observa esas diferencias culturales teniendo claro que no hay mejor ni peor, malo ni bueno. Son hábitos y condicionamientos. Mientras sean inconscientes pueden hacernos sus esclavos. Pongamos la conciencia sobre ellos y seremos libres. 
     ¿Quieres liberarte de esas emociones que te ahogan? Acepta que están ahí, acepta que las sientes, obsérvalas, míralas, no las rechaces diciéndote ‘no quiero sentir esto’, tampoco las persigas, tampoco las alimentes con más pensamientos repetidos, recuerdos o imágenes. Sólo observa. Se terminarán yendo y te sentirás libre. Tú no eres tus emociones. Tú eres un Ser mucho más grande, mucho más maravilloso de lo que nunca has imaginado. Tú puedes observar tus emociones, son importantes, pero son eventos de tu mente, que es un instrumento muy útil, pero es tu instrumento. Tú eres, o deberías ser, su amo, no su esclavo. Líberate. Descubre el Ser tan extraordinario que Eres. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Ducha Mindfulness


     Una práctica potente es convertir actividades automáticas que hacemos con poca conciencia, dejándonos llevar por nuestro torrente mental, en actividades realizadas con plena conciencia. Es una forma de ir condicionando espacios de nuestra vida para que sean espacios con plena conciencia. Podemos aprovechar los momentos de la ducha, el lavado de dientes, al lavarse las manos… Si, por ejemplo, nos damos una ducha con plena conciencia, comprobaremos que lo habitual en la ducha es que nuestra mente esté en cualquier otro lugar… menos en la ducha. Si nuestro cuerpo se fuera donde está nuestra mente, podríamos aparecer llenos de jabón, con la esponja en la mano, en la puerta del banco, del colegio, o del supermercado… Sería, desde luego, un aprendizaje curioso. Sin embargo, no va a ocurrir, y debemos aprender a hacer que coincidan cuerpo y mente sin necesidad de trucos de magia. Tenemos que aprender a habitar nuestro cuerpo, vivimos demasiado en nuestras cabezas. 
     Así que cada vez que te des cuenta de que estás pensando en cualquier otra cosa, céntrate en las sensaciones de la ducha, el agua, la temperatura del agua, el jabón, la esponja… Las sensaciones tactiles al frotar las distintas partes de tu cuerpo, manos, brazos, cara, cabeza, etc. El sonido del agua. Las gotas de agua en la cortina o en la mampara. La luz. El olor del jabón. El espacio que ocupa tu cuerpo, el espacio en el que mueves tu cuerpo. Todos los detalles que percibas con todos tus sentidos. 
     No pongas la radio. No tengas ninguna otra estimulación extra. Sólo la ducha y tu mente en silencio. Plenamente consciente de esa ducha como si fuera lo último que fueras a hacer en tu vida. De hecho, esa idea suele ayudar para centrarse. 
     Aún así, te distraerás constantemente. Continuamente te dejarás llevar por el torrente de pensamientos. Parar la cháchara mental no es fácil. Y la ducha suele ser un lugar que está muy condicionado a tener puesta la ‘radio mental’. Apaga la radio mental y la física. Ambas. 
     Al comienzo tendrás sólo segundos de ducha consciente y más tiempo de radio mental. Cada vez que te des cuenta no te enfades, felicítate por haberte dado cuenta de que la radio mental se había conectado otra vez, y vuelve a centrarte en las sensaciones físicas de la ducha.
     Con la práctica irás siendo cada vez más consciente. Tendrás tus días, por su puesto. Unos días parecen más fáciles que otros. A veces la cháchara mental parece imposible de callar, y otras veces está bastante tranquila. 
     Este ejercicio es muy eficaz pero comprobarás, con casi total seguridad, que no es nada fácil de hacer. Pero como en todas las cosas, son difíciles hasta que resultan fáciles. Continúa practicando. Plena conciencia, minuto a minuto. Vivir constantemente en el Ahora, en un Presente Continuo, que es lo único que existe.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Oliver Sacks ante el cáncer y ante su propia muerte



    Traducción del artículo que Oliver Sacks escribió en el NYTimes reflexionando sobre su cáncer y la cercanía de su propia muerte. (Traducción de Antonio Tejero Peregrina revisada por Yolanda Calvo Gómez; gracias Antonio): 
     Hace un mes, me sentía que estaba sano, incluso robustamente sano. A los 81 años, todavía nado una milla cada día. Pero mi suerte se ha acabado, hace unas pocas semanas me enteré de que tengo múltiples metástasis en el hígado. Hace nueve años descubrieron que tenía un tumor muy poco común en el ojo, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el láser necesarios para acabar con el melanoma me inhabilitaron ese ojo, solo en casos excepcionales esos tumores metastatizan. Estoy entre los desafortunados 2 %. 
     Estoy agradecido de haber tenido el regalo de nueve años de buena salud y productividad desde el primer diagnóstico, pero ahora estoy cara a cara con la muerte. El cáncer ocupa un tercio de mi hígado, y aunque su avance pueda ser ralentizado, este tipo particular de cáncer no puede ser curado. 
     Depende de mi ahora como afrontar estos meses que me quedan de vida. Tengo que vivir de la más rica, profunda y productiva manera que pueda. Para ello me animan las palabras de uno de mis filósofos favoritos, David hume, quien, al saber que estaba enfermo de muerte a la edad de 65, escribió una corta biografía en un solo día en abril de 1776. La tituló: “Mi propia vida”. 
     “Ahora reconozco, ante el rápido desenlace,” escribió, “ que he sufrido muy poco por esta enfermedad, y lo que es más extraño, nunca he sufrido un momento de abatimiento de mi espíritu. Poseo el mismo ardor de siempre en mis estudios, y la misma satisfacción de estar compañía.” 
     He tenido la suficiente suerte de vivir ochenta años y los quince años que me han sido otorgados sobre los de Hume los he vivido de forma igualmente rica en trabajo y amor. En ese tiempo he publicado cinco libros y completado una autobiografía, desde luego más larga que las pocas páginas de Hume, que se publicará esta primavera. Tengo otros tantos libros a punto de terminar. 
Hume continúa, “ soy un hombre de disposiciones leves, de controlado temperamento, de un humor abierto, social y alegre, capaz de apegarme, pero susceptible de enemistarme, y con gran moderación en todas mis pasiones.” 
     Aquí difiero con Hume. Aunque haya disfrutado relaciones amorosas y amistades y no tengo enemistades reales, no puedo decir (y nadie que me conozca lo podría decir) que soy un hombre de disposiciones leves. Al contrario, soy un hombre de disposiciones vehementes, con entusiasmos violentos, y una extrema inmoderación en todas mis pasiones. 
     Y aun así, una de las frases de Hume me asombra por ser especialmente verdadera: “es difícil” escribió, “ estar más desapegado de la vida de lo que estoy ahora mismo”. 
     Durante los últimos días, he sido capaz de ver mi vida como de un punto de vista superior, desde una gran altitud, como si fuera un paisaje, y con un profundo sentido de conexión con todas sus facetas. Esto no quiere decir que estoy acabado con la vida. 
Al contrario, me siento intensamente vivo, y quiero y espero, en el tiempo que me queda, profundizar en mis amistades, despedirme de aquellos que amo, escribir más, viajar y tener las fuerzas, para lograr nuevos niveles de entendimiento y percepción. 
Esto involucrará audacia, claridad y simple y llano hablar; intentando ajustar mis cuentas con el mundo. Pero habrá tiempo, a su vez, para divertirme. 
     Siento una repentina y clara capacidad de concentración y perspectiva. No hay tiempo para nada que no sea esencial. Tengo que concentrarme en mí mismo, mi trabajo y mis amigos. Ya no veré las noticias de la noche. Ya no prestaré ninguna atención a la política o discusiones sobre el calentamiento global. 
     No es indiferencia sino desapego; aún me preocupo profundamente sobre el Medio Oeste, sobre el calentamiento global, sobre la desigualdad creciente, pero estas cosas ya no son asunto mío; pertenecen al futuro. Me regocijo cuando me encuentro con agraciados jóvenes, incluso aquel que diagnosticó mi metástasis. Creo que el futuro está en buenas manos. 
     He sido cada vez más consciente, durante los últimos 10 años o así, de las muertes de mis contemporáneos. Mi generación está desapareciendo, y cada muerte la he sentido como un desgarre, una pérdida de una parte de mí mismo. No habrá nadie como nosotros cuando nos hayamos ido, aunque de todas formas nunca ha habido nadie que sea igual que otro, nunca. Cuando la gente muere, no pueden ser remplazados. Dejan huecos que no pueden ser rellenados, y es que ése es el destino --el genético y neurótico destino-- de cada ser humano, el de ser un único individuo, que busque y encuentre su propio camino, que viva su propia vida, que muera su propia muerte. 
     No puedo intentar aparentar o pretender que no tengo miedo. Pero mi sentimiento predominante es de gratitud. He amado y he sido amado, se me ha dado mucho y he dado mucho a cambio; he leído y viajado y reflexionado y he escrito. He tenido un tira y afloja con el mundo, la interacción característica de los escritores y lectores. 
     Sobre todo, he sido una persona sensible, un animal pensante, en este bello planeta, y eso por sí mismo ha sido un enorme privilegio y una increíble aventura. 


     Oliver Sacks, profesor de neurología en el colegio de Médicos de la Universidad de Nueva York. 



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